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Estrés y mala alimentación provocan caída del cabello en mujeres

San Francisco de Campeche, Camp.,  21 de Octubre de 2020

Aunque se cree que la alopecia o pérdida de cabello es un problema que afecta sólo a los hombres, éste es más común en mujeres, sobre todo en aquellas que sufren estrés, tienen malos hábitos alimenticios, usan en exceso herramientas de calor o incluso por factores ambientales.

El coordinador de Prevención y Atención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Campeche, Eduardo Sánchez Mejía, destacó que este desgaste en la densidad capilar se presenta comúnmente en la zona frontal y superior de la cabeza, en ambos sexos, y en las mujeres se acentúa después de la menopausia.

Manifestó que la fortaleza capilar tiene una estrecha relación con el estado de salud general, y su caída se debe principalmente a la intervención de factores que interrumpen el sano crecimiento del cabello.

“Si la persona observa la pérdida repentina de cabello, es importante visitar al médico para que realice un diagnóstico, con frecuencia se debe al estrés, aunque existen otros factores desencadenantes como la mala nutrición, ingesta de algunos medicamentos o la pérdida de peso”, añadió.

Señaló que el cuero cabelludo se nutre de las vitaminas y minerales que aporta una alimentación saludable, lo que ayuda a renovarse de manera natural y crecer aproximadamente de tres a cinco centímetros cada mes.

A pesar de no ser un proceso doloroso, el especialista afirmó que para muchas mujeres es una parte importante de su identidad, por eso en ocasiones no sólo se trata de la pérdida del cabello, también de un golpe emocional que puede causarles un trastorno o baja en su autoestima.

Asimismo, dijo que durante el embarazo y postparto, sufren desajustes hormonales, alteración que se caracteriza por el aumento de las hormonas de estrógeno y progesterona, que provocan que la condición del cabello sea más fina, frágil y se caiga.

Finalmente, Sánchez Mejía afirmó que la mejor forma de prevenir este problema es nutrirse sanamente, evitar las dietas que no llevan la supervisión de un especialista, así como el uso de planchas, tenazas o tintes que dañan el cuero cabelludo.